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Los perros, en la actualidad, han aumentado su esperanza de vida. La alimentación, vivir en familia y los controles de salud han favorecido el hecho de que la mayoría de los canes superen los diez años de vida. Los cambios de comportamiento en perros de edad avanzada son frecuentes y, normalmente, son achacados al envejecimiento, pero es importante determinar si son consecuencia del envejecimiento natural o, bien, de un envejecimiento patológico.

Por Almudena Órtiz directora de Dogstar




El envejecimiento patológico en los perros recibe el nombre de disfunción cognitiva o demencia. La disfunción cognitiva afecta a perros mayores de siete años. Este desgaste del sistema nervioso produce un conjunto de síntomas similares a los pacientes humanos con enfermedad de Alzheimer.

Los perros afectados por esta patología suelen presentar alteraciones a nivel conductual, por lo que es conveniente consultar a un veterinario para que, cuanto antes, se tomen las medidas adecuadas.

Las conductas que se ven afectadas son:

- El comportamiento social. Disminución de la interacción con los miembros de la familia. No quieren relacionarse con otros perros, cuando antes sí lo hacían.

- El comportamiento exploratorio. Disminución de la actividad locomotora. Por ejemplo, no suelen mostrar interés por olfatear sitios nuevos, no quieren salir a pasear…

- El ciclo del sueño. Pueden tener alteración del ciclo vigilia-sueño, que se manifiesta con dormir durante el día, mientras que por las noches se mueven, ladran, se despiertan a comer o beber.

- Los hábitos higiénicos. Pueden orinar y defecar en lugares inadecuados debido a la pérdida del aprendizaje adquirido.

- Las capacidades cognitivas como la memoria también se ven afectadas. Observamos que no acuden a la llamada y no responden a su nombre o a cualquier otro comando.

- La percepción de los estímulos puede verse afectada también en perros con demencia mostrando miedos o fobias que antes no presentaban o intensificando miedos ya presentes. También pueden tener episodios desorientación o ansiedad.

El tratamiento de la demencia no es curativo, ya que es una enfermedad progresiva. Un tratamiento adecuado ralentiza el proceso degenerativo cerebral y da calidad de vida a los perros geriátricos. Las medidas de tratamiento incluyen suplementos nutricionales, fármacos que ayuden al funcionamiento cerebral y medidas de reeducación y enriquecimiento ambiental.

Durante la época medieval se vivieron unos años de oscurantismo debido a la caída del sistema político romano y por la llegada de hordas «bárbaras», que darían lugar a un nuevo orden socio-político.

Por Ester Martínez Jurado, directora perrosconhistoria.com


Es durante esta época cuando la diversificación de tipos caninos se hace más patente con la entrada de nuevas razas e hibridaciones por parte de estas sociedades.

Resulta imperante la figura del perro de caza, búsqueda y guarda de la casa, pues hasta el año 1000 el perro era considerado una herramienta más para la vida y la guerra. Los canes no tenían muy buena prensa, pues el perro y el lobo se confundían habitualmente durante las noches de caminos solitarios y sinuosos, donde grupos de lobos -o perros- 
hambrientos irrumpían en los caminos de bosques tortuosos, sembrando el miedo entre los viandantes.

Tras la locura milenarista del fin del mundo, el perro empezó a disfrutar de una posición mucho más abierta, convirtiéndose en un animal de compañía. Los propietarios que preferiblemente tenían este tipo de mascotas, entre otros, eran las mujeres, los clérigos y los dedicados al estudio y la erudición.

Hildegarda de Bingen, abadesa, mística, médica y profetisa alemana, escribía que los perros eran odiados por el demonio por su lealtad al ser humano; atributo que se describió en innumerables ocasiones en la literatura medieval.

En la hagiografía, los santos amaban a los animales por ser una creación divina; de hecho, el perro del santo más popular, San Roque, protagonizó un episodio de fidelidad al acompañar a su maestro en todo momento cuando este enfermó de peste. La iconografía de San Roque, a la que muchos peregrinos invocarán para prevenir y sanar las epidemias, se representa con este simpático perrito y un trozo de pan en su boca.

Curioso, cuanto menos, es la etimología de la que surge la orden religiosa de los dominicos, los llamados domini canes o los fieles perros del Señor, ya que en la iconografía se les representa, en ocasiones, con un perro de manto bicolor que porta un cirio encendido en la boca. Estos perros del Señor son los que cuidan al rebaño (los fieles del Señor) de los herejes.

Si durante la Alta Edad Media el perro estaba relegado artísticamente, en siglos posteriores veremos cómo son representados profusamente en los códices miniados, en escudos de armas, tapices, incluso en monumentos funerarios acompañando a sus «amos» en el más allá. Pero sobre todo seguiremos encontrando en la actividad venatoria su máxima, aunque la caza se perdiera como método de subsistencia. Gaston Phébus, tercer conde de Foix y vizconde de Bearne, dictó Le livre de chasse, El libro de la caza, un tratado con 87 miniaturas en vivos colores y oro donde aparecen multitud de perros. En muchos otros tratados encontramos indicaciones sobre la alimentación de los canes o tratamientos para curar, por ejemplo, la rabia con rosa salvaje, a la que se denominaba, curiosamente, canina.

En la literatura médica de la época los perros eran considerados como medicina para la soledad y la melancolía, además de recomendar a las mujeres que tuvieran dolores estomacales que colocaran un perro pequeño en el regazo para que aplicaran calor a la zona. Como vemos, poco a poco habrá una pequeña apertura que volverá a revivirse en época renacentista, cuando los clásicos vuelvan a visitarnos. Pero eso es otra historia…



Updated: Dec 13, 2019


La milenaria medicina tradicional china (MTC) se basa en la observación y explica el funcionamiento del organismo de los seres vivos relacionándolo con elementos de la naturaleza y el ciclo del día y de la noche. De ahí nació la teoría del yin y el yang y de los cinco elementos (madera, fuego, tierra, metal y agua), a los que corresponden determinados órganos, vísceras, emociones, sabores, colores, etc. Por Esther García, Herbolario Sol de invierno, para ti y tu mascota.

https://herbolariosoldeinvierno.es/


La MTC entiende la enfermedad como un desequilibrio energético que debe encontrarse durante el diagnóstico para poder restaurar el equilibrio. Para ello, se vale de diversas herramientas como la dietoterapia, la fitoterapia, la acupuntura, la moxibustión, la digitopuntura, las ventosas o el masaje Tui-Na.

Este enfoque sirve, lógicamente, no solo para el organismo de los seres humanos, sino también para el de los animales. De ahí que, poco a poco, sean cada vez más los veterinarios y otros terapeutas especializados en animales los que se forman en medicina veterinaria tradicional china (MVTC) o, al menos, en alguna de sus técnicas.

«La MVTC considera a cada ser vivo un ente especial y único formado por un complejo sistema activo donde absolutamente todo está interconectado a través de una amplia red de canales energéticos que se distribuyen por todo el cuerpo, y a través de los que circula el Qi o energía vital», explica Montserrat Peinado, veterinaria con veinte años de experiencia en Medicina Veterinaria Tradicional Chin ay co-autora del libro Manual de veterinaria natural.


Los cinco elementos y los animales

Marita Casasola lleva ejerciendo la MVTC desde hace cuarenta años, por lo que se la puede considerar una pionera en la materia en nuestro país. Destaca que es importante conocer la energía de los animales en los diferentes apartados de los Cinco Movimientos. En este sentido, los animales más representativos de los Cinco Elementos son:

• Madera: gato, gallina y tigre.

• Fuego: perro, carnero y ciervo.

• Tierra: tortuga, buey, búfalo, oso y serpiente.

• Metal: caballo, burro, cebra y pájaro.

• Agua: cerdo, mono y delfín.


Pero esto sería una clasificación muy general, ya que, cada individuo de cada especie tiene sus particularidades y, por ellas, podría pertenecer a otro elemento. Por ejemplo, aunque la especie perro encuadre en el elemento fuego, las diferentes razas y circunstancias de cada perro pueden hacer que les corresponda otro elemento. Por ello, como explica el doctor en Veterinaria, Vicente Calderón, en su libro La vuelta a tu perro en 30 puntos, habría que observar diversos rasgos para saber a qué elemento pertenece, qué emociones dominan en él, qué órganos tiene más delicados y qué comida le conviene más. Por ejemplo, por lo general, los de raza labrador, golden retriever, san bernardo o terranova cumplen las características del elemento Tierra: tranquilos, obedientes, amantes de la rutina, con tendencia al sobrepeso, etc.


Por su parte, Alba Sánchez, veterinaria integrativa y colaboradora de Herbolario para animales Sol de Invierno en Madrid, señala la frustración de ver que muchos pacientes quedaban en situaciones crónicas, con diagnósticos de enfermedades idiopáticas (de causa desconocida), sin tener en cuenta la parte emocional ni la energética, o sin otra esperanza que la eutanasia. Además, la MVTC no considera a los pacientes como órganos, sistemas o síntomas separados, sino como individuos en los que todo está interconectado y relacionado.


Otra veterinaria con gran experiencia en MVTC, Ana del Moral, explica que sus tratamientos son mucho más amables que los de la medicina alopática, no provocan efectos secundarios y consiguen muy buenos resultados en muchas ocasiones. No obstante, recomienda que en los casos de problemas de comportamiento, las terapias de MVTC (acupuntura, fitotetapia, tuina-masaje, alimentación y ejercicio) se lleven a cabo junto con terapias del comportamiento en positivo. «Tuve el caso de un perrito, cruce de pastor, que había sido maltratado y tenía miedo a que se le acercara cualquier persona, especialmente hombres, y solo aceptaba a sus personas de acogida. En su tratamiento usamos fitoterapia y masaje Tui-Na, que le enseñé a la persona que le cuidaba. Esto, unido a los consejos y ejercicios de un etólogo, y después de tres meses de tratamiento, dio sus frutos y empezó a aceptar a gente a su alrededor y a dejar de bloquearse por el miedo», explica.


Acupuntura: No duele y sirve tanto para prevenir como para curar

No hay que tener miedo a las agujas que se emplean para acupuntura. En el caso de los animales son muy finas y durante el tiempo que el animal las tiene colocadas, una media hora, se relajan y algunos hasta se duermen. Y es que, la acupuntura, además de reequilibrar la circulación de energía del cuerpo, entre otros efectos, fomenta la capacidad curativa del propio organismo e incrementa el flujo de energía, la circulación de la sangre y mejora actividad de todos los órganos.

Además, aunque es conocida, sobre todo, por su capacidad para aliviar el dolor (permitiendo disminuir la medicación que se emplea para combatirlo), hay que recordar que es una técnica orientada a la prevención de enfermedades. En cualquier caso, la acupuntura está recomendada por la Organización Mundial de la Salud para el tratamiento de 43 afecciones. Algunas de ellas son: osteoartritis, displasia, epilepsia, úlcera gástrica, alergias, dermatitis crónicas, cushing, diabetes, hipotiroidismo, hipertiroidismo, ansiedad, depresión, incontinencia, cistitis recurrentes, asma, problemas oculares crónicos, insuficiencia renal, etc.

La acupuntura busca recuperar el equilibrio en todo el organismo, pero es, sin duda, muy útil en problemas musculoesqueléticos, como las displasias, o como parte de la rehabilitación postquirúrgica de cirugías traumatológicas. También es muy beneficiosa en problemas neurológicos por traumatismos, hernias, etc., así como en dolencias del sistema digestivo como el estreñimiento, en problemas respiratorios y en trastornos del comportamiento.


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