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¿Mi perro es dominante?

por José Luis Arias, director de DogStar

Es quizás una de las preguntas que más se hacen las personas que conviven con un perro, y dependiendo de quién la conteste puede derivar en una convivencia sin contratiempos o en un verdadero infierno.

 

Actualmente hay muchos textos, libros, programas y opiniones al respecto (bien es cierto que no todos igual de bien fundamentados), así que no es mi intención rebatir o apoyar en un solo artículo ninguna de las dos posturas. Sin embargo, creo que puede ser interesante plantear algunos de los mitos más comunes acerca de este tema y dejar que hable el sentido común.

 

FALSO. No debes dejar a tu perro subir al sofá ni muchísimo menos dormir en la cama.

Es el líder el que duerme en el mejor sitio. Tanto los perros como los lobos prefieren descansar en lugares altos, para controlar el entorno y proteger a su familia, así que los cachorros deben estar en lugares más bajos y protegidos. Esto no parece tener mucha relación con dormir la siesta en el sofá, el perro busca el sitio más cómodo de la casa y punto. En cuanto a lo de la cama, no parece muy probable que el padre de familia lobuno se acurruque en el lugar más abrigado y protegido y deje a la hembra y a los cachorros en el sitio peor.

 

FALSO. Pasar por delante de ti en las puertas o tirar de la correa son claros indicios de que intenta dominarte.

En el campo no hay puertas. Probablemente esto está relacionado de alguna manera un poco retorcida con que los líderes de la manada van los primeros cuando cazan o se desplazan de un lado a otro. En fin, que sería un poco raro que dirigiera la caza un individuo joven y con poca experiencia, o que decidiera dónde van a dormir. En cualquier caso, cuando paseas con tu perro suelto, lo normal es que se adelante algunas veces y otras vaya detrás pero, al final, somos nosotros los que decidimos el camino.

 

FALSO. Nunca debes dejar que un perro gane en los juegos de tira y afloja.

Está demostrado que las estructuras cerebrales que se activan en el juego son distintas completamente de las de la lucha. Así que, si el perro está jugando, sabe que está jugando. De hecho, sólo hay que observar cuando dos perros juegan: es indiferente la edad y el tamaño, ambos se intercambiarán los papeles continuamente. La reverencia de juego significa que todo lo que ocurre a continuación “es broma”, y el juego es un excelente modo de reforzar los lazos y reducir las tensiones. Una conducta que no es reforzada tiende a extinguirse, así que el resultado de no dejar nunca ganar al perro es que pierda el interés.

 

FALSO. El juego siempre debe iniciarlo y acabarlo el líder.

Se debe jugar cuando ambos participantes tienen ganas.

 

FALSO. Si el perro no se somete voluntariamente, hay que obligarlo.

Esto implica ponerlo panza arriba por la fuerza, utilizando la técnica conocida como alpha-rolling. Pues para el que no lo sepa, este comportamiento es un ritual, una forma de comunicarse. No es la única forma que tienen de hacerlo, pero tal vez sí la más espectacular, y no es una acción dirigida por el individuo que está de pie, sino por el que se tumba. Significa “no quiero problemas”. Un lobo sólo se lo haría a otro si tiene intención de matarlo. ¿Qué sentirá un perro cuando se le obliga por la fuerza a adoptar esta postura? No es posible saberlo a ciencia cierta, pero sospecho que no es muy bueno para su salud mental. Eso suponiendo que se deje. También puede ocurrir que no lo vea del todo bien y te muerda, lo cual no sería raro.