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La ansiedad por separación de los perros. Capítulo I

La APS (ansiedad por separación) es un trastorno del comportamiento característico de los perros, aunque también se da en gatos con menos frecuencia. Rosana Álvarez Bueno, de Etología Veterinaria, nos contará en cuatro capítulos cúales son las claves, cómo entender este problema y cómo tratarlo. Este mes, os dejamos con el primer capítulo.

Por Rosana Alvarez Bueno (Vet. Col. 933 en Málaga). Acredit. AVEPA en Medicina del comportamiento.

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El comportamiento afiliativo es la base de la conducta gregaria, propia de especies sociales como el perro doméstico. Son todas aquellas conductas que hacen que los individuos de un grupo tiendan a permanecer juntos. Todos hemos sentido la cabeza de nuestro perro encima de nuestros pies cuando estamos cocinando, ¿a que sí?.

Nuestro amigo quiere que sepamos que está ahí, y que hace lo que puede porque permanezcamos juntos. Es decir, hoy en día, nosotros los humanos somos "el grupo" de algunos perros. En otros casos, son varios perros los que viven juntos, o perros con otras especies. Por ejemplo, en los gatos, el acicalamiento mutuo, dormir juntos o jugar juntos son signos de pertenecer al mismo grupo.

 

El apego es la atracción duradera hacia una figura de referencia (Miklòsi, 2007), por ejemplo la madre o el humano. Esta figura proporciona una base segura al animal, en su presencia está tranquilo. La ausencia de esta figura provoca estrés. Cuando la base segura está presente, el perro es capaz de jugar, explorar, comer y desarrollar el contacto social. Cuando le falta, hay conductas asociadas al miedo y al estrés.

 

En condiciones naturales (lobos), este apego a la figura de referencia (representada por la madre) se va transfiriendo a otros individuos y elementos (otros lobos de la manada, el entorno físico) conforme se va produciendo el destete. Este sería el concepto de homeostasis sensorial, el establecimiento transferido de otras relaciones afiliativas no tan intensas con otros miembros del grupo y con el entorno.

 

Esto es lo que no ocurre en el entorno doméstico. El perro mantiene este apego inicial hacia el dueño, normalmente porque no ha existido un proceso gradual de destete y transferencia de referencias.

 

¿A que todos nos sentimos más seguros cuando estamos acompañados por un familiar o amigo que cuando estamos solos o con personas desconocidas? ¿O cuando estamos en nuestra casa que cuando estamos en un sitio nuevo?